El Ministerio de Trabajo ha anunciado que prevé cerrar este mes el acuerdo sobre la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL), vigente desde hace más de 30 años. La reforma llega tras 18 meses de negociación entre patronal, sindicatos y Gobierno, y responde a la necesidad de actualizar la normativa ante las cifras actuales de siniestralidad laboral.
Objetivos de la reforma
La futura Ley de Prevención busca adaptarse a los riesgos laborales actuales y mejorar la protección de los trabajadores, especialmente en las pymes. Entre sus principales objetivos destacan:
- Actualización de riesgos químicos, biológicos y cancerígenos, con revisión de los valores límite ambientales.
- Modernización del registro de accidentes de trabajo y del cuadro de enfermedades profesionales, que no se actualiza desde 2006.
- Evaluación obligatoria de riesgos psicosociales como parte de los planes de prevención.
- Inclusión de riesgos digitales, climáticos y de salud mental, cada vez más presentes en el entorno laboral.
- Refuerzo de la acción de la Inspección de Trabajo, con campañas específicas y un seguimiento más intensivo de las medidas preventivas.
Nuevas figuras de prevención
Para garantizar la protección en las empresas de menor tamaño, la reforma plantea la creación de dos figuras clave:
- Agente territorial de prevención: Persona designada por sindicatos y patronales para supervisar los riesgos laborales en centros de trabajo con menos de 10 empleados.
- Persona interlocutora: Empleado cualificado de la empresa de servicios de prevención ajenos que asesora al empresario y exige revisiones cuando se detecten fallos en las evaluaciones de riesgo.
Estas medidas buscan garantizar que incluso las pymes, que concentran la mayoría de accidentes graves y mortales, puedan cumplir con la normativa y proteger a sus trabajadores.
Impacto para las empresas
La reforma exigirá a las empresas:
- Revisar y actualizar sus evaluaciones de riesgos, incluyendo los psicosociales.
- Mejorar sus protocolos internos de prevención y los sistemas de registro de accidentes.
- Contar con asesoramiento externo cuando sea necesario, especialmente en pymes sin delegados de prevención.
- Estar preparadas para controles e inspecciones más estrictos de la Inspección de Trabajo.
No adaptarse a estas novedades puede suponer sanciones importantes, además de un mayor riesgo para la seguridad y salud de los trabajadores.
A tener en cuenta:
La reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales supone un paso más hacia una cultura de prevención más completa y adaptada a los riesgos actuales. Desde nuestro despacho, recomendamos a las empresas anticiparse a los cambios, revisar sus planes de prevención y contar con asesoramiento especializado para garantizar el cumplimiento normativo y proteger la seguridad de sus trabajadores.